MARCO TEÓRICO
El rock no ha sido solamente un género musical, sino un movimiento contracultural en sí. A través de su lírica, estética y sonoridad, definió momentos clave de la historia, convirtiéndose en epicentro de cambios sociales durante su época fundacional. Este impacto adquirió mayor importancia cuando el género alcanzó la cúspide de popularidad y movilizó masas mediante el sonido y el mensaje de sus letras, que reflejaban la inquietud de la población ante distintas situaciones que ocurrían en la sociedad.
El rock y las problemáticas sociales mantuvieron una relación de simbiosis cultural, en la que las tensiones sociales alimentaban su contenido lírico, y a su vez, el género contribuía a visibilizar y amplificar estas luchas. Un ejemplo de ello se observa a mediados y finales de los sesenta, cuando la contracultura hippie abogó por un mensaje de amor y paz en contraste con los conflictos bélicos que afectaron al mundo. Si bien se trataba de un conflicto bélico y político, esto se convierte en una problemática social. Aunque las guerras son originadas por entes políticos y conflictos ideológicos, son en su mayoría luchadas y sufridas por la población civil. Esta visión se evidencia en los estudios del sociólogo y profesor de música Simon Frith. Su trabajo sobre la música popular, en especial el rock, como medio de construcción de identidad social e individual, es fundamental para un mayor entendimiento de su impacto. En su libro Sound Effects: Youth, Leisure, and the Politics of Rock ’n’ Roll, afirma: “El blues blanco, al igual que el rock 'n' roll antes que él, no se usaba [a mediados y finales de los sesenta] para expresar la angustia individual, sino para articular los sentimientos colectivos de frustración, agresión, rebelión y lujuria de la juventud” (Frith, 1981). Aquí los conceptos de agresión, rebelión y frustración reafirman la idea de la población civil utilizando el rock como herramienta catártica ante estas problemáticas.
No obstante, esta visión debe ser matizada. Coincidimos con la observación de Arnold S. Wolf en su reseña sobre este mismo libro, al señalar que Frith pasa por alto situaciones al afirmar que no se usaba para expresar la angustia individual. Esto se observa en las letras de artistas como Creedence Clearwater Revival, quienes, en canciones como Fortunate Son, expresan su angustia al sentirse considerados “aptos” para ser enlistados de manera arbitraria en un conflicto caracterizado por la ausencia de vencedores claros, en el que la población civil fue la principal afectada, en el contexto de la guerra de Vietnam. Esta canción se convirtió en himno de una generación agotada por las tensiones políticas, sociales y bélicas del contexto internacional. En este sentido, el rock no era únicamente un género musical, sino una forma de expresión e incluso de identidad cultural a nivel global.
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